¿Puede existir el sistema anarcocapitalista?
Nos aferramos a la extraña idea de que siempre existió el Estado. Indudablemente en el ideario subconsciente es así, pero el Estado tuvo una evolución desde el Neolítico. Apareció como una de las instituciones en las que el hombre pudiera desenvolverse en el marco social ante el surgimiento de las primeras aglomeraciones humanas tras milenios de nomadismo y de sistemas de clanes. Sin embargo, el Estado apareció como una coacción en las que hombres más fuertes o mejores preparados influyeron para someter de alguna forma al resto de semejantes, al igual que sucedió con la religión.
La evolución desde aquellas primeras ciudades-estado mesopotámicas hasta el Estado moderno de corte occidental y democrático actual es lenta y no se va a proceder a detallarla. Merece la pena destacar el período histórico de la Edad Media, donde se conformaron la mayor parte de los Estados Nacionales en la Vieja Europa. En un principio eran reinos independientes basados en el poder de la fuerza basados en monarquías hereditarias. Posteriormente se pasó a aglutinar más poder frente a la debilidad de la nobleza en el Absolutismo, que cedió poco a poco a través del Despotismo Ilustrado en un intento de llegar a las clases populares sin dejar los reyes el asunto político en las manos del pueblo. Cuando se intentó derrumbar el Antiguo Régimen fue la incipiente burguesía que tenía mayor poderío económico la que encabezó esa revolución: consistía en cambiar el poder de manos, pero sin cederlo al 3er. Estado: el proletariado. Surgen en este período importantes doctrinas económicas. Frente al mercantilismo imperante a través de siglos precedentes, comienzan a surgir los primeros economistas modernos. En un siglo convulso como fue el XIX, se producen las revoluciones liberales, intentándose frenar el poder de los monarcas e instaurando regímenes de democracias liberales. Surge la idea del “laissez faire” frente al obstruccionismo e intervencionismo de los monarcas, para dejar hacer a los que verdaderamente saben y tienen la capacidad productiva. Hasta la crisis de 1.929 el liberalismo económico había sido la única doctrina económica del capitalismo, y el poder político había sido guiado por esta máxima fruto de un academicismo monocolor solo criticado por las tesis anarcolibertarias y marxistas.
Durante el siglo XX se percibe que el Estado es necesario y en el mundo occidental la democracia constitucional se percibe como el sistema que permite el mayor progreso a la ciudadanía. No obstante, tras la gran depresión de 1.929, el antiguo dogma del liberalismo se ve atacado por Keynes y los gobiernos comienzan a aplicar las recetas intervencionistas montando el Estado del Bienestar. Un período largo de prosperidad que, sin embargo, empezó a fallar durante el comienzo de los años 70. Una grave crisis del sistema capitalista empezó a cuestionar si el sistema era viable con un aumento imparable de la inflación, el malestar y el escaso crecimiento junto con un desempleo acuciante. Ante este panorama, los monetaristas abanderados por Friedman comienzan a criticar el intervencionismo, el excesivo gasto público que ahoga a los gobiernos y gracias a buenas políticas económicas aplicadas en EEUU y Gran Bretaña por Reagan y Thatcher, respectivamente, el pulso al comunismo soviético se salva, no sin tensiones mundiales debidas a los dos grandes bloques ideológicos: comunismo frente a capitalismo. A partir de 1.991 se derrumba el molde soviético y el mundo parece emerger hacia un rumbo con sistema único. Después de varias crisis y una expansión del crédito desconocida desde el crack del 29, favorecida como entonces por unos bajos tipos de interés, ahora estamos inmersos en una grave situación de crisis mundial. La solución de los políticos es inyectar dinero público a las entidades bancarias que poseen los activos tóxicos para revitalizar el crédito a empresas y ciudadanos. De momento, la situación está estancada y no ha surgido un efecto inmediato. El impasse está ocasionando que se esté barajando y pactando una reforma al sistema financiero, en vigor desde 1.945, dotando de mayor transparencia y control regulador.
Recordemos que fueron los propios emporios bancarios los que propiciaron que se constituyeran organismos como la Reserva Federal de EEUU allá por 1.913, enterrando al patrón oro, y constituyendo un lastre para el propio Estado al tener que soportar continuos incrementos de los intereses pagados por prestar dinero. En un mundo donde existía transparencia y el valor del dinero era real, respaldado en oro, se montó el artífico de la emisión de billete cuyo único valor crecía en función del nº de ellos en circulación.
El liberalismo dicen que ha fallado. ¡Mentira! No existe un sistema realmente liberal en ningún país actualmente.
Un país no es liberal…
- cuando impone tasas a la entrada de mercancías del exterior.
- cuando regula las producciones, como se hace en España desde el ingreso en la Unión Europea (antes CEE) con la leche, por ejemplo.
- cuando las cajas de ahorro están gobernadas por los políticos de turno.
- cuando se gravan impuestos de forma arbitraria para recaudar y redistribuir.
- cuando se mantienen millones de personas (funcionarios) cuyo único fin es mantener una burocracia ineficiente e incompetente.
- cuando establece mecanismos impositivos: policía, justicia, ejército, en manos monopolísticas que implícitamente derivan en incompetencia e ineficiencia.
- cuando crea leyes arbitrarias al designio del poder ejecutivo oculto a través de Tribunales u organismos que son dirigidos por políticos de su pensamiento.
- cuando expropian a legítimos dueños de su propiedad alegando que es por el bien común (Rumasa, edificios y fincas para construir,…)
- cuando subvenciona empresas ineficientes a costa de robar recursos al contribuyente permitiendo inestabilidades en el mercado en el tiempo.
- cuando permite puestos de trabajo de privilegio (funcionarios, ministros incompetentes,…) que no tienen en cuenta el mérito ni la potestad de su desempeño, simplemente por afinidad ideológica de partido o de sindicato y que luego afirma a la ciudadanía que son puestos ganados por valía, cuando todos sabemos que la inmensa mayoría son parásitos con el culo caliente que han entrado por la puerta trasera del amiguismo.
- …
El mundo actualmente se presta a un gran cambio: elegir entre seguir con este capitalismo de Estado, monopolístico, putrefacto, intervencionista, en manos de burócratas sin tino que nos roban y engañan continuadamente, en unas fluctuaciones perniciosas fruto de su propio sistema vencido o tomar el timón del nuevo rumbo hacia un nuevo orden justo de capitalismo popular abanderado por asociaciones libres de ciudadanos que decidan sin coacciones para fijar un sistema de crecimiento sostenido con la premisa de la libertad de mercado transparente.
No nos debemos amedrentar y en nuestro camino, no debemos de pararnos en el liberalismo minarquista. Ello significaría volver atrás en cuanto algún dictadorzuelo quisiera imponernos su poder personal. Debemos avanzar hasta la total erradicación del Estado, lograr la libertad individual del capitalismo verdadero derruyendo este sistema injusto para lograr la estabilidad económica y acabar con la imposición estatal-gubernamental gracias a la carta blanca que le brindamos a estos zoquetes en el poder a través de las elecciones democráticas en las que los elegimos y lo único que saben hacer es zozobrar en sus desvaríos, ayudando a empresas en quiebra con dinero de nuestros bolsillos, elevándose sus sueldos por la cara y los de los funcionarios cómplices en lugar de seguir la senda de la austeridad para no perjudicar más la penosa y dramática situación económica.
Debemos fomentar la revolución liberal. Echemos a estos políticos y a su sistema. No permitamos que hipotequen nuestro futuro y hasta el de nuestros nietos con sus ensayos catastrofistas de inyección de dinero en malas manos y su derroche de gasto público. El anarcoliberalismo es posible, es cuestión de definir y concebir un nuevo orden, pero éste empieza con una tecnocracia aristocrática de gente capaz y no con zoquetes en el poder que únicamente están ahí para robarle lo poco que tiene. Es preciso acabar con el Estado e instaurar un régimen de asociación de ciudadanos libres. No necesitamos el monopolio de la policía ni del ejército. Sin ejércitos ni estados no habría guerras, el mundo sería uno, sin un Estado fuerte.
Luchemos porque el igualitarismo mundial del anarcoliberalismo llegue a despojar a estos ladrones como son los gobernantes de sus mentiras y sus sueldos millonarios a costa de arruinarle. Pero para ello es necesario que Ud. lo comprenda y una vez lo asimile, debe unirse y luchar porque no le vuelvan a engañar, estos miserables políticos.
¡El anarcocapitalismo es posible!
http://liberalismo-org.blogspot.com (duplicado de mi blog personal)
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