"El dinero, donde mejor está, es en el bolsillo del ciudadano"
Éstas son las palabras que ha pronunciado Manuel Pizarro en su presentación como candidato número 2 por Madrid en las filas el PP. Ójala las tenga interiorizadas, porque ese mismo sentimiento es el que tenemos millones de españoles que ganamos un sueldo medio digno, cada vez que hacemos la declaración de la Renta y vemos que nuestro tipo es del 30%, por poner un caso y ya está bien; esto, por supuesto, corresponde sólo a los impuestos directos, los que se supone que son los buenos, los proporcionales a lo que ganamos, pero sólo con ellos ya nos han robado la tercera parte de lo que hemos ganado, 75 días de duro trabajo.
Luego seguimos pensando un poco más y se nos vienen a la cabeza los impuestos indirectos, los que gravan igual al rico que al pobre, de manera que al pobre le sale proporcionalmente mucho más caro poner gasolina, tomarse un vino, fumar un cigarrito, etc..., actividades, por cierto, todas ellas extremadamente perniciosas, con lo que no debemos olvidar pagar la cotización a la Seguridad Social, supuesta benefactora nuestra que nos librará de sus indeseadas consecuencias.
Más adelante llega el IVA, para qué hablar. Por otra parte, al vivir en una aglomeración urbana, grande o pequeña, debemos tributar también al Ayuntamiento por el servicio de basuras, por tener coche, por poder aparcarlo, por tener una casa (increíble pero cierto, hay que pagar por tener una casa, no sólo por comprarla), etc...
Siguiendo por la azarosa senda de lo que ya se está empezando a convertir en un robo a mano armada, en caso de que seas propietario de algo de cierto valor, por ejemplo la casa anterior, no basta con que hayas tributado al comprarla y año a año por tenerla, sino que tienes que volver a tributar por vendérsela a otro, o sea, que dos personas cierran un acuerdo de venta entre ellas sin que medie nadie más y hay que pagar al Estado porque pasaba por allí. Y así podríamos seguir hasta el mayor absurdo que se os pueda ocurrir, pero aún así, todavía quedaría un escalón más en la avaricia de Papá Estado: ésta llega al extremo de que hasta nos cobra el papel oficial en el que tenemos que consignarle todos estos ingresos.
En fin, que ya quisiéramos poder pagar sólo ese 30%. Un día querría tener el ánimo suficiente para sumar todos los tributos de la más diversa índole que he pagado en un año, pero me temo que me flaquearán las fuerzas. ¿Alguien se atreve? Si lo hacéis, por favor, informadnos aquí de cuánto nos cuesta que el Estado nos ayude. Y ya que surge este tema, en otro momento hablaremos sobre en qué se traduce en un orden práctico la ayuda del Estado para el español normal y de si ésta vale lo que pagamos por ella; desde aquí animo a cualquiera que lea esto a que nos ilustre al respecto. Por cierto y por si Papá Estado no se había dado cuenta: da la casualidad de que el español normal es el que vota
Creo que desde hoy somos millones los españoles que esperamos como agua de Mayo al senor Pizarro y le estaremos eternamente agradecidos si de verdad se creyera sus palabras y si en el caso, remotísimo en mi opinión, de que el PP ganara las elecciones, se atreviera a ponerlas en práctica. Habrá logrado devolver las cosas al cauce natural que nunca deberían haber abandonado.
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