Mi voto
Publicado en:
- blog de papa
- Inicie sesión o regÃstrese para enviar comentarios
- Versión para impresión
- 269 lecturas
Estamos en campaña electoral. Llevo meses prácticamente desconectado de la vida polÃtica de este paÃs, pero ni aún asà he conseguido sustraerme a su maléfico efecto porque ahora me encuentro en cada esquina, en la radio y en la tele cuando hago un tremendo esfuerzo y la veo, las fotos, retocadas con Photoshop por supuesto de unos señores muy sonrientes, maquillados y con el pelo recién cortado que dicen que les tengo que votar. Entonces yo me pregunto que por qué les tengo que votar y me dispongo a escuchar sus respuestas, esperando encontrar cierta racionalidad y seriedad en ellas. Pues no. Racionalidad, poquita; a cambio vaguedades y promesas que ya, por gastadas, empiezan a oler mal. A cambio de seriedad, pujas al mejor postor por mi voto.
La verdad es que estas cosas no me preocupan especialmente; dicen que pertenecen a lo que se da en llamar juego polÃtico. Y ciertamente, a nada que lo pienses, parece realmente que los señores Photoshop se han creÃdo que esto es un juego en el que nosotros somos los niños y, al igual que en los juegos de niños, el truquillo, la mentirijilla y la trampilla valen para ganar. Lo que no se han creÃdo es que ya somos mayores de edad y que todas esas cosas nos resultan como de Espinete y Don Pimpón.
Lo que sà que me preocupa y me ofende un poco es que después de cuatro años dedicados a sus tonterÃas, ahora sà se acuerdan de mà y me enseñan lo que ellos entienden que es su mejor cara, la de Photoshop y Espinete, porque, claro, me necesitan. Me necesitan para ganar las elecciones y poder tirarse asà otros cuatro años a lo suyo, que básicamente es incordiar.
El esquema es entonces el siguiente: yo les voto; unos ganan; a continuación me lo agradecen mucho durante cinco minutos y ¡hala! vÃa libre; inmediatamente después colocan a su gente en los sitios que podrÃan aguarles la fiesta, o sea tribunales y demás cosas; luego se tiran sus cuatro añitos en los que ya no me preguntan nada, ni a mà ni a nadie, y además se pasan el dÃa diciéndome lo que tengo que hacer, cómo tengo que hacerlo y ya sólo les falta ponerme horarios; todo esto dicen que lo hacen por mi bien y que mi vida ha mejorado mucho gracias a su gestión y al voto que les dà un dÃa tonto que tuve; por último, vuelven a acordarse de mà para renovar su mandato. En fin, que nuestro sistema creo que resulta bastante de juguete. Siendo indulgentes, tal vez sea porque nuestra democracia es reciente.
Mientras tanto, en EEUU (bicho, bicho, bicho para algunos pero democracia centenaria) Obama, Hillary y McCain debaten de verdad, formulan propuestas de verdad y, sobre todo, gracias a su sistema, el hecho de ganar no significa que tengan vÃa libre para todo, ya que el Congreso, el Senado o los tribunales les pueden tumbar sus fechorÃas e intenciones, la disciplina de voto de partido no existe y tantas otras cosas.
Aquà las encuestas dicen muchas veces que la ciudadanÃa (qué poco me gusta esta palabra) muestra poco interés por la polÃtica. Y nuestros señores de Photoshop se sorprenden. Lo que me resulta sorprendente es que se sorprendan. Se les podrÃa ocurrir que, tal vez, si nos trataran como los polÃticos americanos tratan a sus ciudadanos, es decir, como si ya no fueran niños o subnormales, a lo mejor cambiaban las cosas. Desde aquà vaticino que si alguien se atreviera a hacerlo, se llevarÃa millones de votos de calle. La pena es que no vamos a poder comprobar si este vaticinio se cumple, porque mucho me temo que nuestros señores de Photoshop no están a la altura; para ello hay que ser inteligente y tener en mayor estima a la gente que la que tienen.




