Europa nos muestra el camino
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Leo en la prensa el último informe sobre el mercado de trabajo realizado por la Comisión Europea (CE). En el mismo, junto a las tradicionales recomendaciones sobre sueldos, estabilidad laboral o sectores más rentables, se incluyen una serie de propuestas educativas. Entre estas últimas destaca una que me ha llamado poderosamente la atención. Según el Gobierno de la UE, España tiene un déficit de guarderÃas públicas y no podrá alcanzar el objetivo marcado para dentro de unos años. Parece que el ideal soñado es que al menos el 33% de los niños europeos entre 0 y 3 años ocupen plaza en un jardÃn de infancia (en España son el 16%). En opinión de los sesudos componentes de la CE esto facilitarÃa el acceso de sus madres al mercado laboral. Por eso proponen que nuestro Gobierno apruebe incentivos para la creación de estas plazas y la contratación femenina.
Lo que me sorprende no es el razonamiento que asocia guarderÃas con incorporación de la mujer al trabajo remunerado, sino que alguien se plantee que tiene que haber un porcentaje mÃnimo que todos los paÃses tienen que cumplir. ¿Por qué? Supongamos que los padres holandeses comienzan a desarrollar nuevas formas de teletrabajo que les permiten permanecer en sus casa disfrutando de los primeros años de sus hijos. ¿EstarÃa mal? Supongamos que las madres suecas deciden renunciar a su carrera profesional porque los altos sueldos de sus maridos se lo permiten y prefieren quedarse en casa y dedicarse a su cuidado. ¿SerÃa esto rechazable?
En los últimos años hemos podido ver como PapáEstado, a través de sus múltiples tentáculos, intenta homogeneizar la sociedad de acuerdo a sus muy discutibles criterios.
En este caso concreto, lo que tiene que hacer es aprobar una legislación laboral que permita a las empresas y a los trabajadores europeos contratar entre sà de acuerdo a sus necesidades. Luego, la decisión de trabajar, de no hacerlo, de montar un pequeño negocio, o de pasarse la vida cuidando sus amapolas, corresponde de forma libre a los ciudadanos. No es necesario darles recompensas, ni castigar a los que no cumplen unos mÃnimos arbitrariamente fijados. Estos ciudadanos se bastan y se sobran ellos solitos para decidir qué es lo mejor para ellos y sus familias.
Por cierto, se habrá preguntado alguien en la CE por qué EEUU, donde no existen leyes de igualdad, ni cuotas, ni ayudas a la maternidad, ni casi (digo casi porque la marea polÃticamente correcta llega a todos lados) ninguna de esas medidas tan imprescindibles, es el paÃs del mundo con mayor número de mujeres en puestos directivos y uno de los que tiene mayor porcentaje de ocupación femenina. Creo que no, que no se harán nunca estas preguntas.






Un camino no tan descabellado en estos tiempos
Estoy de acuerdo con lo que el calificativo de "sesudos de la CE" usado en este artÃculo deja entrever. Lo conozco por experiencia propia. Pero no veo tan descabellada la propuesta de recomendar un mÃnimo de guarderÃas públicas. Más aún en el caso de España (otra discusión serÃa la de quién deberÃa recomendarlo y si deberÃa hacerse como porcentaje de los niños europeos o empleando otro indicador de medida diferente). ¿Por qué? En primer lugar, porque tan sólo es una recomendación (no se ha formulado ninguna directiva europea al respecto).
Además, seamos un poco realistas. Desgraciadamente la mayorÃa de los ciudadanos estamos lejos de poder acceder a opciones como las mencionadas en el artÃculo: teletrabajo o altos sueldos de cónyuges como para poder arreglárnoslas con libertad. Ojalá esto se haga realidad algún dÃa. Mientras tanto, dado que Papá Estado tiene que cumplir con sus responsabilidades y proveernos de los servicios sociales adecuados, yo creo que las guarderÃas son bastante necesarias. Independientemente de si uno al final hace uso o no de este servicio, es su obligación el proporcionarlo, al menos a dÃa de hoy.
Que conste que yo aún no soy madre, pero estoy plenamente convencida de que si pudiésemos hacer un sondeo en España, la gran mayorÃa de las madres de pequeños de 0 a 3 años estarÃa de acuerdo conmigo.
Lo que también es cierto es que, por supuesto, Papá Estado no deberÃa quitarnos ni nuestros ingresos ni nuestra libertad para ello. El poder disponer de este servicio (y el que haya una recomendación para ello, aunque venga de los sesudos de la CE) no impide que se resuelvan los problemas de raÃz que lo hacen necesario, cuanto antes y de manera eficiente.
En concreto, la recomendación para España es bastante más relevante que para otros paÃses europeos, por ejemplo Suecia. Al fin y al cabo las nuevas mamás suecas ya reciben de su Papá Estado el derecho a todo un año de baja maternal con prácticamente el 100% de su salario. En cuanto a EEUU, no tengo las cifras a mano pero también estoy casi plenamente convencida de que las correspondientes estadÃsticas revelan que ellos superan ese 33% de niños de 0 a 3 que ocupan plaza de guarderÃa pública.