EL RETORNO A LA TEORÍA CLÁSICA CAPITALISTA DEL LIBRECAMBIO Y EL LAISSEZ-FAIRE (2.030)
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Capítulo 1.- Breve historia sobre el Neolítico o 1ª Revolución de los medios de producción. La idea del dios de la naturaleza productiva o como la plusvalía funciona por ley natural.
En los tiempos prehistóricos, los primeros homínidos tardaron muchísimo tiempo en conocer los secretos que la naturaleza encerraba. Primitivamente, el hombre imaginó que la ordenación del macrocosmos venía sostenida por deidades colosales que escapaban a la realidad del conocimiento humano y que realmente eran las que mantenían los cimientos de la fisis. En el estadio del Paleolítico, donde la creencia en los mitos hace volar la imaginación del hombre primigenio, brota la irracionalidad mística del miedo hacia la racionalidad arquetípica superior, nace la primera cuestión hacia la composición del todo, su origen, su destino...
Frente al método racional de análisis de la naturaleza del hombre pensador surgen ideas de mentes que progresivamente se iban humanizando: el hombre en su periplo por la Tierra transitó durante más de un millón de años enderezando su cuerpo y humanizándose en el paso evolutivo del mono al hombre. Como todos sabemos, cualquier patología mental tiene su origen en el miedo, esa irracionalidad neurótica de la época de las cavernas que en un principio germinó del desconocimiento de esa relación entre la entidad del hombre, la fisis o naturaleza y el arjé o impulso vital creador.
La idea de una creación del Cosmos no era un pensamiento que lograra esclarecer el homínido primitivo cavernícola. Su cerebro no estaba en predisposición de concebir esas ideas en su propia evolución paleolítica. La grandeza de la fisis hacía concebir dioses o deidades superiores que escapaban al juicio racional que su capacidad mental de la época requería. Las tormentas, los terremotos, los vientos, la Luna, las estrellas, la lluvia... eran abstracciones mentales de ideas que escapaban a una realidad cognoscitiva, es decir, a entender realmente el significado de la fisis. El tabú sobre observaciones fenoménicas inducía al hombre a estar asustado por cualquier percance meteorológico, infería al hombre un temor a lo sobrenatural, achacando los percances o suertes a entes energéticos superiores, espíritus escondidos en los propios fenómenos con desconocimiento de causa, y la magia, la superstición y el mitos afloraron en las mentes de aquellos primitivos seres. Sin embargo, existe una concordancia entre el homo sapiens sapiens y el antepasado humanoide en la relación de interdependencia hombre-naturaleza: sí es cierto que la conciencia individual hace una relación de armonía siempre y cuando que la entidad humana siga la dirección de la ley natural de la fisis porque todo el impulso vital de actividad filantrópica en parte nos hace movernos por un mundo celular que está gobernado por otro mucho más grande (es el misterio del macrocosmos-microcosmos), es decir, el antepasado homínido se dio cuenta de la importancia de actuar de acuerdo a la naturaleza y en parte se percató de la importancia de respetar la madre naturaleza que en sí es ciencia y conciencia; llegó a pensar exageradamente que los actos propios positivos o negativos consecuentemente traerían repercusiones hacia el exterior que harían variar impulsos de dioses o ideas místicas arcaicas supersticiosas de ordenaciones superiores que escapaban a su conocimiento. El hombre primitivo del paleolítico cazaba y pescaba y era nómada. En el sistema de organización social predominaban los clanes, se rendía culto a la mujer. En el sistema económico primitivo existía una economía de dependencia, es decir, se producía sin excedentes y no se lograba visionar que la naturaleza, la propia entraña, germinaba si se la cultivaba. La ridícula estratificación social hacía que la familia monoparental no existiera, la institución política empezara con el caudillismo y los ancianos eran los que mandaban por experiencia; el arte era semimágico y los avances técnicos eran rudimentarios instrumentos de subsistencia...
Pero es hacia el 7.500 a.C cuando una serie de pueblos después de largos períodos glaciales se van asentando en las cuencas de ríos con temperaturas suaves y condiciones meteorológicas agradables. Es en esta época cuando, de verdad, el hombre se da cuenta del secreto de la naturaleza: la fisis tiene un origen en una germinación consecutiva de elementos pequeños que originan otros más grandes y esta idea está asociada con el descubrimiento de la agricultura-ganadería en el Neolítico, primera revolución en los medios de producción y yo me atrevería a aseverar que primer contacto con Dios o summun bonum de armonía natural entre el hombre y la fisis en consonancia con una conciencia individual filantrópica. En las cuencas de los ríos Tigris y Éufrates, en Siria, Persia los pueblos se asientan pasando del nomadismo de miles de años al sedentarismo de una economía basada en la planificación, en el excedente y no en la arbitrariedad irracional del designio de una deidad superior que le supeditara al hombre a una dependencia de la suerte momentánea, como pasaba en el Paleolítico.
Todas las civilizaciones antiguas realizaban cultos a dioses paganos, a iconos idolatrados por temor a supersticiones insulsas e inconsistentes. En un principio la ciencia nace en el Neolítico como una forma de articular el poder germinado de la producción de la naturaleza y la manera de canalizar los excedentes de la economía no interdependaria: la manera de canalizar los ríos, controlar los desbordes para mejorar el sistema de cultivos hizo aparecer la ciencia matemática para resolver los problemas originados. Las familias empiezan a concebir el vínculo matrimonial entre una pareja y los descendientes como culto al amor y a diferencia de como hacían las bestias y animales en tiempos antiguos. La institución de la política empieza a germinar con la aglutinación de esfuerzos en una sociedad de intereses unidos y compartidos y como medio ajustador social nace el pilar del estado como idea administrativa primigenia ante el ingente poder económico instaurado en este estadio.
Es en esta época donde surge la ley y la justicia para saber administrar la norma ética que enmarca la política en el correcto administraje de acuerdo a una costumbre (en un principio surge el derecho consuetudinario o ley oral narrada de padres a hijos que se recoge por escrito).
Todas las condiciones de civilización se dan en esta época que es cuando los hombres, lejos de andar dispersos continuamente en un trasegar nomadista, se agrupan para formar sociedades que agrupan intereses comunes que permitan lograr establecer unos vínculos de interdependencia.
Dentro del pueblo judío se establece una deidad, un culto a un Dios que recoge la idea del origen, germinación del mundo en pos de una conciencia individual: la creación del ente universal surge por germinación de partes más pequeñas que se unen por una agrupación o impulso creador positivo. Esto se da en la ciencia teorética del liberalismo, pues el ánimo inversor del capitalista hace crear una empresa gracias al empeño e impulso que aflora en su cerebro, al igual que la santa madre naturaleza crea de sí misma si se la siembra de acuerdo a un buen interés. Por tanto, el primer pueblo que se dio cuenta de la asociación de Dios con el Liberalismo Económico en la época del Neolítico fue el pueblo judío que rendía culto a Yavé (????, YHWH) o expresión de la ciencia oculta superior que guía el mundo en orden y arkos hacia la verdad filantrópica de la naturaleza y la energía creadora es la expresión invisible de la emancipación de la materia que sigue creciendo si esa energía oculta está bien dirigida, es bienhechora. El pecado original sería realizar la tarea de cultivar una simiente con mala fe, desgana, ira y la lascividad lujuriosa del empeño creara un mal germen que actuara antinatura por un error; en un agricultor, la desgana de plantar una semilla haría brotar malas raíces pues el labriego no cuidaría bien su siembra; en un hombre de negocios, el invertir sin la máxima de obtención del rendimiento óptimo da rienda suelta a que la mala fe vaya a originar la ruina del burgués; en teoría, todas las acciones en pos de germinar cualquiera cosa deben tener un único interés: ser agradable hacia la unión amistosa y común de entes en sinergia y el amor filantrópico realmente conjunte enlaces verdaderos que perduren solo por ser egoístas ante intereses banales y tabús para alcanzar concepciones inmaculadas pues el ánimo, impulso es bien dirigido.
En definitiva, la plusvalía es descubierta en esta época: nada se obtiene si no se dedica el ser humano a plantar, cultivar, invertir y, de hacerlo se debe de intentar llegar al máximo beneficio pues de no seguir esa tendencia, se pervierte el resultado, con una distorsión tal que puede dar lugar a resultados totalmente inesperados y aún así, intentando llegar a obtenerlo con buenos medios, no siempre se obtiene lo esperado.
La idea de este Dios, en comparación del dios de los cristianos a través de la trayectoria aristotélico-san agustiniana es totalmente distinta, pues es bien sabido que el interés de préstamo, conocida como un lucro, un estipendio gravoso propio de usureros fue duramente criticado, sobre todo por la Santa Inquisición mezclando farsas, ruindades hipócritas, desacreditaciones bajo dogma divino de la perversión de la ley natural...pero, ¿Ud. invertiría o prestaría dinero a devolver en varios años sin ningún interés? ¿Ud. se da cuenta que perdería dinero debido al coste de oportunidad de ese dinero y al incremento del IPC? Pues para que Ud. sepa, según la teología cristiana imperante en toda la Edad Media, eso era pecado y Ud. iría al infierno y los judíos eran poco menos que aliados del diablo por enriquecerse de esta vil forma... y todo esto se lo debemos a la religión en plural, verdadero invento del hombre sobre su idea de dios para llegar a un tipo de poder de acuerdo a fundamentos fantasiosos en el tránsito del mito al logos
Un asunto es la idea bondadosa de un dios productivo, la naturaleza a mi modo de ver, y otra, la forma en que se disfrazó a ese dios, con esperpénticas leyes atribuidas al TodoPoderoso e incansables referencias a su celosa existencia en constante oposición al ser humano casi desde el principio de la creación por el pecado original. Pero todo eso es lo que nos decían de esa idea de aquel dios, siendo el propio hombre el que difamaba, retocaba, tergiversaba su mensaje y añadía toda una serie de atribuciones para que se le tuviera respeto, miedo, devoción.
En definitiva, el hombre fue capaz de tomar un mensaje de la naturaleza, pero un miedo invisible, difuso que persistía de otras épocas, llevado mediante la escritura de libros sagrados de atribución divina de sacerdotes, brujos, adivinos, curanderos, falsos profetas, que establecieron un halo de misterio a su alrededor, edificaron una de las instituciones que irrumpieron cuando el hombre social se asentó, modificando sus relaciones con los medios productivos.
La religión, instrumento del hombre, como elemento distorsionador del verdadero mensaje de la fisis y que niega la racionalidad desconocida, se establece, surge como consuelo ante lo desconocido.
El estado aparece como forma de articular un poder reservado a unos pocos en principio para servir a intereses creados en base a la fuerza y al sometimiento de otros.
La ley es una forma de articular el poder, registrando designios divinos falsamente atribuibles y de forma arbitraria, sin fundamento racional. Las leyes son ofrecidas al pueblo judío mediante un profeta llamado Moisés a través del propio Dios, en un afán por demostrar que Dios castiga, es celoso, rencoroso, vengativo, para preservar el poder de los guardianes celosos en su tabernáculo.
(continuará si el autor tiene tiempo, ganas e inspiración).




