De los puntos, los accidentes, Pere y las fijaciones de 'Papá'
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Si tuviéramos que escoger una de entre todas las noticias que ha deparado la última Semana Santa, creo que casi todos nos quedaríamos con cualquiera de las que habla del sustancial descenso en el número de muertos en las carreteras españolas. Sin embargo, como casi toda cara tiene su cruz, seguro que esta buena nueva servirá para que el señor Pere Navarro salga unas cuantas veces más en los medios de comunicación y eso podría tener consecuencias de incalculable calado en ésta nuestra web. Y es que, después de unos meses de funcionamiento, ya hemos podido comprobar que Pere es uno de los esbirros de PapáEstado al que Papá (nuestro Papá, el que ideó está página y se deja caer por Matrix) más tirria le tiene y no sé si su sistema nervioso resistiría un par de entrevistas en profundidad al sujeto en cuestión.
En cualquier caso, éste de los accidentes de tráfico es un tema del que normalmente se habla mucho (basándose únicamente en el último titular) y se reflexiona poco (utilizando las cifras y el sentido común), lo que no puede provocar más que equívocos y que se enquisten los peligrosísimos lugares comunes que, en una sociedad tan mediática como la nuestra, se ganan rápidamente el puesto de verdad revelada.
El último de los lemas políticamente correctos respecto al tráfico es aquel que dice que el carnet por puntos y el endurecimiento de las multas han provocado un descenso en el número de muertos. Por lo tanto, puesto que el resultado es tan bueno, la medida auspiciada por la bondadosa DGT no puede ser más acertada. ¿Seguro? Analicemos un poco la cuestión (1).
** Si el objetivo es únicamente reducir el número de muertos, podríamos prohibir conducir a los hombres a partir de las 22.00 horas, o a los menores de 25 años durante los fines de semana, o retirar el carnet a los que tengan más de 3 accidentes en su vida, o a los que se compren un Seat León amarillo,… Cualquiera de estas propuestas supondría un descenso de las defunciones mucho mayor que el carnet por puntos, pero todos coincidiremos en que nunca se aprobarán porque son una inaceptable rebaja de las libertades… ¿o sí se podrían aprobar? (por cierto, ahora que lo leo con detenimiento, creo que la del Seat León debería tomarse muy en serio).
** En segundo lugar, hay que recordar que los muertos en la carretera están descendiendo desde hace, al menos, 30 años. Desde finales de la década de los setenta, la tendencia muestra una importante reducción de víctimas en términos relativos (es decir, si tomamos en consideración el total de muertes dividido entre los kilómetros recorridos).
** Esta tendencia se ha acelerado en la última década, en la que hemos conseguido, incluso, una caída en las cifras absolutas. Es un logro excepcional: a pesar de que cada vez hay más coches y hacen más distancia, el número de defunciones ha bajado. El carnet por puntos no ha supuesto un cambio significativo en la evolución descendente de esta trágica cifra.
** Es evidente que la concienciación respecto a los peligros de la carretera ha ayudado a este descenso, pero campañas similares se hacen sobre las drogas, el tabaco o el alcohol y no tienen los mismos resultados. Por mucho que le duela a Pere, la experiencia personal de cada uno de los conductores españoles es mucho más eficaz que sus fascinantes mensajes.
** Y por último, lo que más ha ayudado a proteger a los conductores no tiene nada que ver con Navarro, ni con los puntos, ni siquiera con la Guardia Civil. Es la mejora técnica en coches y carreteras, así como los adelantos médicos, lo que más ha hecho por las vidas de los automovilistas. Nuestros coches son más seguros, nuestras carreteras mejores y los hospitales a los que vamos tras un accidente tienen más medios. El airbag, la extensión de la red de autovías y las UVI móviles son mucho más importantes que cualquier letrero luminoso o que una frase impactante (2).
Está claro que la vigilancia de las carreteras es una función que sólo el Estado puede llevar a cabo. Es suya la propiedad de las vías y es suya también la responsabilidad de mantener el orden público y de imponer sanciones a los que se salten las normas. Lo que no está tan claro es que, para cumplir con este cometido, tenga que tratar a sus ciudadanos como si fueran idiotas o malvados. Ni cuando suben los accidentes es porque “hace falta más concienciación” (Pere dixit hace un par de veranos), ni cuando bajan es porque “las medidas tomadas están dando sus frutos” (de la misma fuente hace unos meses). Ni queremos que conduzcan por nosotros, ni nos importan el número de muertos en los fines de semana de 2007. Nos conformamos con que se apruebe un código adecuado a las circunstancias actuales (y que 120 km/h no sea la cifra mágica hasta para cuando nuestros nietos conduzcan mini naves espaciales para ir al trabajo); con que las multas busquen cazar a los más peligrosos antes que a los más incautos; y con que no sean necesarios cuatro muertos para que a alguien se le ocurra que hay que cambiar un stop de sitio.
Y Papá, tú ten paciencia y sé optimista, que a lo mejor con el cambio ministerial Pere cambia de funciones… aunque nunca se sabe que es peor, ¿te lo imaginas de ministro de Asuntos Sociales?
(1) Las cifras que la propia DGT ofrece en su web son claras, aunque un poco atrasadas, el último informe completo que he encontrado hace referencia a datos de 2003. En cualquier caso me sirve perfectamente como referencia (y muestran que el carnet por puntos, que se aprobó hace un par de años no tiene tanto de pócima mágica como nos quieren hacer creer):
En 1981 había 10.667.000 vehículos en España, en 2003 había casi 25.170.000.
Sin embargo, el número de muertos descendió, en estos 22 años de 6.409 en 1981, a 6.378 en 1993 y 5.399 en 2003. (Las cifras que ofrece la prensa son ligeramente diferentes: en la noticias sobre el último año se habla de 4.029 fallecidos en 2003 y de 2.741 en 2007; es una cuestión estadística, puesto que a veces sólo se recogen los muertos en las primeras 24 horas después de un accidente, en cualquier caso, la tendencia que muestran es la misma que en el informe de la DGT que yo utilizo).
El número de accidentes por cada 10.000 vehículos era de 63 en el primer año de los ochenta y de 40 un lustro.
(2) Los muertos por cada mil accidentes muestran el descenso más impactante de las estadísticas de tráfico (en consonancia con lo expuesto en este artículo). En 1981 fallecían 6,01 personas por cada 1.000 accidentes; en 1993 esa cifra era de 3,58 y en 2003 había caído hasta los 2,15 muertos, ¡casi una tercera parte! (y me imagino que la tendencia seguirá a la baja, afortunadamente).





Hacer el bien
Mercurio, aunque sólo sea por alusiones me veo obligado a escribir un comentario a tu artículo, porque es cierto que como vuelva a ver a Pere jactándose de lo bien que lo está haciendo me puede dar un ataque. Antes de continuar quiero agradecerte el exhaustivo análisis que has realizado, recopilando cifras y datos y analizándolos; la verdad es que tu análisis contribuye en gran medida a demostrar lo que ya sospechábamos.
Pues sí, como dices es cierto que tengo bastante fijación con el tema del tráfico porque me parece que la manera que tiene Papá (esta vez PapáEstado) de tratarlo es absolutamente paradigmática de lo que realmente piensa de sus ciudadanos, a saber: que somos idiotas, malos y que no sabemos gobernarnos por nosotros mismos.
La cosa es que el ansia de Papá no para aquí y, poco a poco, esta lógica de la subnormalidad ciudadana la va extendiendo al resto de campos de la vida cotidiana en los que cree que tiene potestad para regular y velar por el atajo de inútiles que tiene a su cargo. Claro que ¡¿cómo se va a resistir Papá a mandar.... con lo bonitas que resultan esas grandiosas estampas de gentes perfectamente disciplinadas circulando por ejemplo por la M30 a 85 km/h en perfecta filita inidia por el carril de la derecha, cuando el resto están vacíos, a 5 metros uno de otro, cosa muy segura por cierto, porque 4 kilómetros más adelante tienen que salirse de la carretera?!.
¡¡¡Qué bien se tiene que sentir Pere viendo cuánto caso le hacen sus súbditos y pensando que no para de hacer el bien desde que se levanta hasta que se acuesta!!! Él debe creer eso pero yo la verdad es que me reafirmo en lo que dije en mi artículo: no les recordaremos por su gran gestión sino por la ingente cantidad de dinero que ésta nos costó, por su inutilidad y por lo mucho que nos jodieron la vida a todos. Así que, querido Pere y similiares, os agradezco mucho el esfuerzo pero para ocuparos así, mejor no os ocupéis; aceptaré incluso que sigáis cobrando vuestro sueldo de mis impuestos con tal de perderos de vista y de que os vayáis a casita a cuidar de vuestros bonsáis, gracias.