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martes, 15 de agosto de 2017

Mientras todo el mundo parece ganar dinero por internet tú pasas las horas muertas delante de la pantalla. Cada web que visitas está haciendo ganar dinero a su dueño, pero no a ti. ¿Por qué seguir dando en lugar de recibir? ¿Por qué no dedicar tu tiempo muerto en internet a ganar dinero? 

Vamos a ver, ¿qué sabes hacer? En internet se venden servicios de todo tipo. Busca entre tus aficiones y seguro que tienes algo que puedes vender a alguien a kilómetros de distancia. ¿Te gusta la fotografía? Escribe un blog de fotografía, ofrécete para editar fotos. ¿Te gusta escribir sobre viajes? Crea un blog de viajes. ¿Te gusta la música? ¿Por qué no crear una web compra-venta especializada en vinilos?

Seamos serios. Esto no es llegar y hacerte rico. Nadie lo ha hecho y nadie lo hará (salvo, si acaso, el creador de la página del millón de dólares), pero el tesón al final tiene su recompensa. Y, lo importante, es que cada euro que ganes lo reinviertas. Hay que poner en marcha esa bola de nieve, salir de lo socialmente establecido y dejar que el capital haga su trabajo. Gana, reinvierte, gana, reinvierte, hasta que las rentas te den para vivir. Esa es la verdadera libertad.

Pásate por Geniuzz para ver qué servicios ofrece y demanda la gente. De ahí podrás sacar ideas para obtener unos ingresos extra al final de mes. Y, recuerda, antes vivías sin esos ingresos, así que no te los gastes sin más, ¡invierte!


martes, 18 de julio de 2017

El PSOE, en palabras de su portavoz José Luis Ábalos, ha defendido hoy una potencial quita de la deuda catalana debido a su alto volumen.


Es decir, que el Partido autodenominado obrero está a favor de condonar una deuda a una comunidad rica con cargo a comunidades más pobres que ella. Y estos son los que defienden al trabajador, al humilde, al pobre. Ni que decir tiene, más allá de la incoherencia del anuncio, que la medida supondría (aunque, de facto, ya está sucediendo) una perversión absoluta de la futura actuación de los diferentes gobiernos autónomos. Si el premio por endeudarte hasta límites estratosféricos (Cataluña debe 75.443 millones de euros, el 35,4% de su PIB) es que se te perdone la deuda, y el premio por ser una Comunidad Autónoma recelosa del endeudamiento y que tiene balanceadas sus cuentas es el castigo de solventar la papeleta a las manirrotas, ¿con qué actitud encararán estas últimas el próximo ejercicio? Sería estúpido tener un balance sano si eso conlleva a tus ciudadanos al castigo de pagar al derrochador.

Por suerte, y por sorpresa, porque en financiar con el dinero de todos los españoles el desastre catalán, el Gobierno ha desestimado la propuesta.

Pero el sinsentido va más allá, porque siendo el PSOE un Partido de Partidos se esperaba con ansía la respuesta del PSOE andaluz, que, por supuesto, no ha defraudado:

“Nos parece perfecto que haya condonación de deuda si se considera oportuno, pero que eso no signifique que el Gobierno no abra la puerta a que haya más dinero para la financiación de comunidades autónomas”

Esto es lo que ha dicho Susana Díaz. Es decir, que aunque todos los españoles hayan pagado eso a Cataluña y no se devuelva, no deben resentirse los pagos al resto de comunidades, es decir, los españoles deben seguir pagando como si nada hubiera pasado.

Este es el panorama político que tenemos en nuestro país.


martes, 11 de julio de 2017

Vuelve el canon digital. Con los apoyos de PP, Ciudadanos y PSOE, el Estado vuelve a imponer su poder coercitivo sobre el ciudadano para contentar a un lobby. Los grupos de presión no siempre representan a agresivos y despiadados banqueros, empresas energéticas o fabricantes de armas. También pueden adoptar una forma más afable, como la de los artistas.

Hace ya casi diez año que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero impuso el canon digital para, básicamente, realizar una transferencia de dinero de los particulares a los artistas, que con la irrupción de internet estaban viendo cómo sus ventas decrecían. Así, cada vez que se compraba un CD, un DVD, un reproductor MP3 o un pincho USB, parte del dinero que el particular desembolsaba iba a parar al bolsillo de los artistas, independientemente del uso que se le diera a ese dispositivo.

La Audiencia Nacional tumbó este canon.

Llegó el Gobierno de Mariano Rajoy, en el año 2012, y decidió compensar a los artistas, con el dinero de todos los ciudadanos, a través de los Presupuestos Generales del Estado. ¿A quién no se le ha compensado sus pérdidas con cargo a los PGE? Cuatro años después, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea tumbaba este nuevo modelo, ya que se aplicaba de forma discriminada a todos los ciudadanos en lugar de dirigirse a los usuarios de las copias privadas. Vamos, que era aún peor que el anterior.

Pero el Estado y su poder coercitivo no conoce límites ni desidias cuando los grupos de presión acechan. Así que el Gobierno, de nuevo de Mariano Rajoy, implantará un nuevo canon que gravara a los dispositivos electrónicos tales como fotocopiadoras, CD, DVD, Discos Duros o Smartphones. El gravamen no es vinculante ni definitivo y las asociaciones de internautas ya están avisando de que en el futuro se gravará de algún modo el contenido streaming, por ejemplo. Todo sea por compensar a los autores, que, según Izquierda Unida, están pasando "por una situación de emergencia". Sin entrar en si esto es cierto o no, sigo sin entender por qué un ciudadano tiene que compensar a otro por sus pérdidas, use o no use esos dispositivos para copias privadas, y, teniendo en cuenta también, que tales pérdidas no son pérdidas porque es una falacia pensar que toda copia privada es una copia no vendida.

Así que llegamos a la absurda situación de que los ciudadanos que hemos entendido que el modelo de negocio tiene que cambiar y que nos hemos suscrito a alguna plataforma de contenido audiovisual (en mi caso, Google Music), vamos a pagar dos veces: una vez de forma voluntaria (la suscripción) y otra obligatoria (el canon). Una para pagar a los autores y servicios que deseamos y otra para pagar a los autores y servicios que el Gobierno decida

PP, Ciudadanos, PSOE e Izquierda Unida (este último, se abstiene) nos tachan de delincuentes y nos obligan a compensar a los artistas (previo paso por intermediarios). Recuérdelo la próxima vez que vayas a votar.

miércoles, 28 de junio de 2017

En los últimos meses han acontecido una serie de casos en los que se ha constatado que en nuestro país, desgraciadamente, no hay libertad de expresión. Y lo peor es que muy pocos son aquellos que instan a defenderla.


Libertad de expresión no es ser libre para expresar según qué cosas, si no el derecho a expresarte libremente sin que nadie pueda impedirlo. Sin embargo, la libertad de expresión quedado supeditada al "derecho a no ser ofendido", y prueba de ello son la retahíla de casos sucedidos últimamente, como el de César Strawberry, Cassandra o el autobús de Hazte Oír. En todos estos casos han aparecido individuos defendiéndolos, e individuos condenándolos. Muchos de estos individuos cambiaban de parecer según el caso (defendían a Cassandra pero no a Hazte Oír, o viceversa). Menos eran los individuos que defendían a todos los casos (uno de estos individuos era César Strawberry).

Así las cosas, tenemos tres tipos de personas.
  • Los que siempre condenan la ofensa, provenga de donde provenga. Constituyendo estas personas una amenaza para la libertad individual de expresarse, al menos mantienen una coherencia. 
  • Los que condenan la ofensa dependiendo de donde provenga. Estos, sin lugar a dudas, son los verdaderos enemigos de la libertad de expresión. La libertad de expresión no admite medias tintas: o se está a favor, o se está en contra. No se pueden buscar subterfugios para alimentar una incoherencia absoluta en la materia. Es un hecho que la libertad de expresión choca, en determinadas ocasiones, al derecho a no sentirse ofendido, pero es que este último no es y no debe ser un derecho. Sentirse amenazado, sí. Sentirse ofendido, no. El derecho a la libertad de expresión debe prevalecer siempre, pese a los mensajes que oigamos nos resulten vomitivos. Nadie pide que respetes las opiniones, pero sí que respetes el derecho a expresarlas.
  • Los que defienden la libertad de expresión, aunque no se esté de acuerdo con lo que se dice, o se sientan ofendidos. 
Lamentablemente, las autoridades parecen encaminadas al segundo punto. No hace falta ser un genio del vaticinio para darse cuenta de que el segundo punto conllevará males mayores cuando cambie el signo del poder. Si hoy negamos el derecho a expresarse a quien no nos guste, cuando este esté en el poder, luchará por negarnos la palabra a nosotros. Este relativismo moral debe erradicarse.

Parece poco importante, pero no lo es. Nuestras libertades están en juego.
Por fin. Tras 178 días, y con sólo 187 días por delante, los españoles han dejado de trabajar para el Estado. Es decir, prácticamente la mitad de nuestra riqueza, y esto es prácticamente independiente del nivel de renta que tengamos (los que gocen de una mayor renta se liberarán fiscalmente un poco más tarde, pero no irá más allá de mediados de julio) se va en sostener un aparato estatal monstruosamente grande, que, obviamente, va más allá de garantizar una educación y una sanidad de calidad, unas infraestructuras, una seguridad interior y exterior, una justicia independiente (¡ja!) y el funcionariado necesario.


De los 178 días que trabajamos para el fisco, 102 se nos van en cotizaciones a la Seguridad Social (esto además se realiza con nocturnidad y alevosía al ser ocultado a los trabajadores, que no perciben como suyo el pago que realiza la empresa al tesoro público), 36 por IRPF, 25 por IVA, 11 por impuestos especiales y 5 más por otros tributos.

Tras conocer esta realidad, sin duda cabe preguntarse: ¿realmente es necesaria semejante presión fiscal? ¿No se podrían sostener los pilares del Estado del Bienestar con una tarifa impositiva mucho menor? Y la respuesta, irremediablemente, es que sí. Sí podría sostenerse. Podríamos ahorrarnos infinidad de gastos superfluos como jubilaciones anticipadas de políticos (todos somos iguales ante la ley, ¡ja!), televisiones y radios públicas, aparato autonómico (con todas las duplicidades que ello conlleva), cuerpo funcionarial o de empleo público, subvenciones de todo tipo y, en definitiva, todo aquello que no repercute directamente en la garantía de unos servicios básicos y de calidad al ciudadano.

Sin embargo, nos hemos acostumbrado a que hay que tragar con todo. El ciudadano español ve como la mitad de su tiempo y su riqueza es arrebatado por el Estado. Cada lector puede evaluar si recibe unos servicios acordes a su aportación. Y, más aún, si pagaría por ellos en un mercado libre. Pero este ciudadano no se rebela. La masa está adormecida y una insumisión fiscal a gran escala, que es el único acto pacífico que podría dar la vuelta a la tortilla, no se atisba en el horizonte. Nos quejamos de las huelgas que acometen los trabajadores de los aeropuertos, de los trenes, de los estibadores, de los controladores aéreos (con razón o sin ella), pero no se nos pasa por la cabeza, al grueso de la masa laboral, a los que nos dejamos la piel día tras día para mantener este estado hipertrofiado, en luchar por nuestros derechos. Criticamos a los que, justamente o no, se levantan para defender sus derechos (o privilegios) en lugar de levantarnos y luchar por los nuestros.

La imposición fiscal debe reducirse drásticamente. O jamás podremos llamarnos personas libres.

viernes, 23 de junio de 2017

Leo en eldiario.es el último artículo de Barbijaputa, la flamante columnista del diario de Ignacio Escolar. El artículo, ya desde el título, no tiene desperdicio, y es que no hay nada como un titular alarmante para recibir unas cuantas visitas (he de reconocer que, en mi caso, ha funcionado): Custodia compartida por defecto, machismo con efecto.

Así, en apenas siete palabras y una coma, Barbijaputa apunta a que otorgar por defecto la custodia compartida es machista. Curioso proviniendo de alguien que, con buen criterio histórico, definiría feminismo como la lucha por la igualdad de derechos y obligaciones, y la no discriminación, entre sexos. Desgranemos el artículo para ver por qué le parece al o la articulista. 

Todo comienza porque el Congreso, con los votos del PP y Ciudadanos, aprobó el pasado miércoles una moción para hacer prioritaria la custodia compartida. A esto se opusieron PSOE y Podemos. En principio no sé qué tiene de perjudicial esto: lo mismo para todos y ya habrá excepciones. Barbijaputa parece que no considera que la excepción debería ser la custodia no compartida. Y se basa en ciertos criterios estadísticos para argumentar su opinión, a cada cual más rocambolesco. Pero vayamos por parte.

Lo primero que hace es criticar a Ciudadanos. Critica al partido naranja que sólo está compuesto por un 25% de mujeres (Barbijaputa entiende "feminismo" por cuota de sexo) pero que las coloca estratégicamente. Es decir, acusa a Ciudadanos de utilizar a Melisa Rodríguez como reclamo femenino para que la medida de la custodia compartida no sea tan machista. A esta conclusión llega sin ni siquiera plantearse si Melisa Rodríguez era la persona idónea para presentar la propuesta. No. Melisa está ahí porque es mujer. Y Barbijaputa se considera feminista. Aluden también que Eva Borox presentó en la Asamblea de Madrid la proposición no de ley para regular los vientes de alquiler. Para Barbijaputa, una mujer no puede salirse del redil feminista en un tema tan polémico. Si no estás a favor del discurso oficial, no eres feminista, eres machista, y además te usan como mujer para no levantar ampollas. Continua el artículo hablando de lo machista que es el Partido Popular (todo el mundo sabe que en el Partido Popular no ha habido nunca mujeres en cargos importantes, a saber, Esperanza Aguirre, Soraya Sáenz, Loyola de Palacio, Cristina Cifuentes, Cospedal, Luisa Fernanda Rudi, María San Gil, etc.). Estas mujeres serán mejor o peor políticas, pero no se puede decir que no tuvieran cargos importantes perteneciendo al machista Partido Popular. Se ve que como las listas no son cremallera, son machistas.

Concluye esta primera parte del artículo alegando que a Ciudadanos le mueve una pasión machista por querer la custodia compartida. Y ya, después de esta introducción, pasa a la argumentación de por qué la custodia compartida es un error. 

"La realidad es que el cuidado de las criaturas sigue recayendo sobre las mujeres, y han sido históricamente ellos, los padres, los primeros en desentenderse de dicha responsabilidad."

Es decir, en la sociedad hay dos tipos de personas: mujeres y hombres. Se mete a todas las mujeres en un saco, a todos los hombres en otro, se saca un promedio de actitudes ante la vida, y ya tenemos a todos etiquetados. Barbijaputa no es capaz de entender que cada individuo es distinto, que la ley debe legislar sobre la base de que todos los individuos son iguales ante la ley independientemente de su sexo, y que lo que haya hecho la mayoría de mujeres y hombres a lo largo de la historia y en el momento actual no es motivo para legislar sobre un individuo. Esto que defiende Barbijaputa no es feminismo. Es una discriminación por motivos de sexo como la copa de un pino

"La dejación de sus responsabilidades como padres ha sido lo que ha motivado que las madres acabaran siempre con la custodia"

Según Barbijaputa, todos los hombres acometen dejación de funciones. TODOS, sin expceción.

"Pero, de la misma forma que muchos hombres se han implicado en la educación de sus hijas e hijos, muchos han empezado a optar por pedir la custodia compartida por el descenso que eso supone en la pensión alimenticia que deben pasar a su ex pareja. "

¿Qué tiene que ver la motivación de uno, o muchos individuos, para legislar sobre todos los individuos de su clase? Se legisla desatendiendo al colectivo al que pueda pertenecer cada persona. Los derechos son personales, no colectivos, aunque esto ya se sabe que a ciertas personas de ideología escorada a la izquierda no gusta.

Por supuesto que los motivos para pedir una custodia importan... en ese caso, pero no en todos. Yo no tengo por qué pagar lo que otras personas hayan hecho anteriormente. Sencillamente, no tiene ningún sentido. Sigamos.

"Ciudadanos se ha reunido en numerosas ocasiones con asociaciones como SOS Papá, más conocidos por su machismo al tachar a la ley de Violencia de Género como " caza de brujas" "

Cuestionar la ley de Violencia de Género es machista. Punto. No admite réplica. La ley es perfecta.

"a día de hoy no se puede ignorar la opinión de quien ha sido la persona encargada en la pareja –hasta el momento de la separación– de los niños. En caso de no haber acuerdo, debería pesar más la opinión de dicha persona, que obviamente suele ser la madre por razones sociales e históricas innegables, y si ella es quien ha estado involucrada en sus cuidados y su educación, sin duda sabrá qué es lo mejor para los menores."

Si esa madre, ese individuo, en ese caso, ha sido la persona encargada de sus ciudados y educación, vale, pero no sé qué tienen que ver "las razones sociales e históricas innegables". Como me he cansado de repetir ya, Barbijaputa no cree en el individuo, cree en los colectivos, y en que todos los colectivos se comportan igual. Barbijaputa no es consciente de que esa actitud es la que ha llevado a los Estados a crear regímenes autoritarios de terror. O sí es consciente...

He aquí una prueba del sectarismo de cierta parte de la sociedad (no hay más que ver la sección de comentarios del artículo para comprobar con alivio que el grueso de la sociedad no comparte la visión partidista de Barbijaputa) con la cual, visto lo visto, sería imposible extender el debate a cuestiones como las razones, dentro de cada pareja, que han llevado a que la madre pase más tiempo con el hijo. Tal vez fuera una decisión racional basada en los ingresos. Si no se dispone de soporte familiar y uno de los dos se viera abocado a dejar de trabajar, una decisión racional sería que dejara de trabajar el que menos ingresa (sea este hombre o mujer). ¿Significa esto que esa mujer o ese hombre se hubiera desatendido de los hijos? Para mí, no. Para Barbijaputa, sí. Y, desde luego, la sociedad debería ir encaminada a lograr que ninguno de los progenitores se tuviera que ver en la obligación de dejar de trabajar para cuidar de sus hijos. Ese sí es un punto justo del feminismo: la conciliación familiar.


miércoles, 21 de junio de 2017

El 16 de abril del presente año se celebró un referéndum en Turquía para aumentar el poder presidencialista frente al parlamentario. En lo que se resumió en los medios europeos como una suerte de cambio de regimen que permitiría al presidente Recep Erdogan centralizar el poder de Turquía, eliminando la figura del Primer Ministro (estableciéndose él como Jefe de Estado y de Gobierno. Las medidas propuestas en el referéndum fueron cuestionadas firmemente por la comunidad internacional, en especial los líderes de la Unión Europea, que lamentaban lo que consideraban un paso atrás en la senda que llevaría a Turquía a formar parte de la Unión y alertaban de un giro hacia el radicalismo del país.

La campaña estuvo envuelta en polémica tras la detención y expulsión del país de varios miembros del Ejecutivo turco de suelo Europeo. Sonoras fueron las confrontaciones con Alemania y Países Bajos. A los primeros, Erdogan los llamó nazis por cancelar mítines. A los segundos, también. Cabe recordar que los Países Bajos no permiten mítines políticos de personalidades extranjeras en su territorio, norma ignorada por los miembros del Ejecutivo turco que fueron expulsados.

En medio de esta escalada de tensión se celebró el referéndum. El Sí ganó con un 51% de los votos (25,1 millones frente a 23,7). Pero lo más llamativo fueron los resultados fuera de Turquía, pues curiosamente en los cinco países extranjeros con más turcos (Alemania, Francia, Países Bajos, Bélgica y Austria), el Sí ganó incluso con una mayoría más amplia que en suelo turco.


¿Qué lleva a unos residentes europeos a votar a favor en un referéndum que otorga al presidente mayores poderes sobre la nación? ¿Representa eso acaso los valores occidentales que predominan, y deben seguir predominando, tales como la separación y contrapeso de poderes? Lamentablemente, no. Es inconcebible que la comunidad turca en Bélgica optara en un 75% en limitar el poder del Parlamento, representante de la diversidad de la población turca, en favor del Presidente.

Puede parecer una estadística sin fondo, pero a mí me parece una buena muestra de la falta de integración en los valores occidentales. Y una prueba de que a través de la democracia se puede llegar a a regímenes más totalitarios. No está de más recordar que la democracia no es más que un instrumento para garantizar los derechos y libertades de los ciudadanos y que jamás puede estar por encima de esos derechos y esas libertades.