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lunes, 13 de noviembre de 2017

Asisto incrédulo a una sucesión de declaraciones de los que se supone que son nuestros representantes públicos (es decir, los miembros del poder legislativo, aunque no hay representación real de la ciudadanía en ese poder) en la cual se comprueba claramente el poder absoluto al que aspiran.

Con Cataluña y su Golpe de Estado como telón de fondo, ha salido a la luz el más que alarmante déficit democrático que vive la sociedad española y, en particular, su poder político. Enumeremos algunos de los puntos que a mí, personalmente, me aterran:

Diversos dirigentes políticos pidiendo a Mariano Rajoy que encuentre una solución

Partamos de la base de que esta petición se la hacen a Rajoy como Presidente del Gobierno, no como miembro del Congreso de los Diputados (sí, en esta democracia que tenemos no hay división de poderes, y no hace falta irse a la justicia politizada. No hay separación entre Ejecutivo y Legislativo). Los representantes públicos que exigen a Rajoy que busque una solución en lugar de aplicar la legítima ley están pidiendo que el Ejecutivo abandone sus funciones y se convierta en Legislativo. Y además lo piden en nombre de la Democracia, con un par.

El Poder Ejecutivo está para ejecutar la ley. No hay más vuelta de hoja. Y la Ley emana del Poder Legislativo. Y, mientras esa Ley no se cambie, el Ejecutivo no es que tenga la posibilidad de utilizarla, es que tiene el DEBER de hacerlo. El Ejecutivo, que representa al Estado, no está para inventar soluciones. Está para aplicar las Leyes que el Legislativo, que representa a la nación, es decir, a la ciudadanía, ha creado y aprobado.

Si una ley es demasiado fuerte, quien así lo considere debe llevar al Congreso de los Diputados propuestas para derogarla o modificarla. Y conseguir, por supuesto, los apoyos necesarios para ello. De eso va la Democracia. Y no va de no aplicar la ley porque ciertos representantes, o el mismo Poder Ejecutivo, prefieran no hacerlo. La creación de una ley, su abolición o su modificación están sujetos a debate. Su aplicación, no. No aplicar la ley es tan grave como aplicar una ley no aprobada por el Legislativo. Es abrir la puerta a la arbitrariedad del Ejecutivo. Es dejar de vivir en una sociedad de leyes para vivir en una sociedad de personas... donde el más fuerte dominará al más débil.

Que tantas personas estén apoyando que se busquen vías paralelas al proceso democrático es aterrador.

Mariano Rajoy negociando una solución con Pedro Sánchez

Aparte del epígrafe anterior, el Presidente del Ejecutivo se pone a negociar con un señor que ni siquiera es representante público. Es la muestra más clara de que en España vivimos en una dictadura de partidos y no en una democracia representativa. Pedro Sánchez no representa a ningún ciudadano. Es el secretario general elegido por los militantes del PSOE, pero no representa en absoluto a los votantes del PSOE o la ciudadanía en general. Habrá muchos que se puedan sentir representados por Pedro Sánchez, pero no tiene el mandato legislativo legal para hacerlo. Sánchez renunció a su acta de diputado por las razones que todos sabemos. Y en las sombras podrá manejar su partido a su antojo, pero oficialmente Pedro Sánchez no pinta nada en los debates legislativos ni ejecutivos.

Dirigentes de Podemos alarmados porque "dirigentes elegidos democráticamente dormirán en prisión"

¿Y? ¿Acaso un político elegido democráticamente que comete un delito no debe ir a prisión? Podemos, con esas declaraciones, está diciendo simple y llanamente que los políticos están por encima de las leyes, es decir, destruyen la base de la división de poderes y, como consecuencia, de la Democracia. Todos sabemos que la justicia está politizada, pero que un Partido diga abiertamente que los políticos deben estar por encima de las leyes no lo había escuchado anteriormente.

Ni DUI, ni 155

Esto es como decir: "Ni violaciones, ni sprays de pimienta". Nadie quiere que haya violaciones. Nadie quiere usar sprays de pimienta. Ahora bien, ¿qué haces con quien viola o intenta violar? Habrá que responder de algún modo. Los problemas no se resuelven diciendo que los problemas no han sucedido. Un político es libre de proponer soluciones alternativas al artículo 155 de la Constitución, pero no decir que la solución a la DUI es que no suceda la DUI.